Los
productos de Comercio Justo son productos con historia. Detrás de ellos, se
encuentran las manos de los productores que los han trabajado y las
organizaciones que han apoyado su producción y distribución, y facilitado su
venta en el mercado.
PRODUCTORES: Son la relación directa con la cultura, la naturaleza y el
ambiente social de cada uno de los productos. El Comercio Justo trabaja por
la dignificación del esfuerzo y reconocimiento de los productores, que al
insertarse en este movimiento reciben, directa o indirectamente, asistencia
técnica, recursos, asesoría empresarial y acceso al mercado internacional.
IMPORTADORAS: Compran productos a las organizaciones
productoras, pagando un precio establecido de común acuerdo, que les permite
vivir en condiciones dignas y acceso a nuevas oportunidades de educación y
desarrollo económico y social. Estas organizaciones pueden también apoyar a
los productores de otras formas: financiando por adelantado la producción,
asesorándoles en la mejora de los productos, con apoyo técnico, de gestión,
...
TIENDAS: Son las que hacen llegar el producto de Comercio Justo hasta tus
manos. Se comprometen a realizar una labor de divulgación y sensibilización
sobre los principios del Comercio Justo, con especial atención a los
beneficios de este comercio para los productores.
CLIENTES: Al ejercer el consumo responsable, no solo ayudan a mejorar las
condiciones de vida de las comunidades productoras, respetando el medio
ambiente, sino que también presionan para cambiar las condiciones injustas
de intercambio en el mercado convencional.
ORGANIZACIONES INTERNACIONALES Y TERCER SECTOR: Su objetivo es garantizar el
cumplimiento de los criterios de Comercio Justo, y promover el desarrollo,
realizando auditorías a los actores del ciclo comercial.
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